miércoles, 24 de junio de 2009

Eso lo vi en aquella mujer


No quisiera que por mi torpeza a la hora de derramar palabras se convirtiese esto en un barrizal incomprensible, ojala fuese capaz de transmitir sentimientos.
A través de la puerta de entrada de aquella sala de espera ví aproximarse un matrimonio y su hija.
El marido, de unos 50 calculé , con una botella de agua en las manos, se sentó en los sillones de aquella antesala mientras que su mujer e hija siguieron avanzando hasta donde me encontraba. Ella, sobre unos 40 y pico, mediana estatura, tez blanca y con ese aire de distinción innato y no exclusivo de las aristocracias compartía su brazo con el de su hija, de unos 20 y pocos, si llegaba, más alta que sus progenitores, espigada , y con la belleza propia de la juventud.
- Buenas tardes.-
- Hola, buenas tardes.-
Se sentaron en silencio, como queriendo pasar desapercibidas. De repente suena la musiquilla de aviso de llamada de un móvil.
- Tu móvil.- dijo la madre
- No, mamá, es el tuyo.-
-Hola hijo, que tal?, como estás?....//….//
- Estamos en la consulta de Medicina Nuclear, esperando para que me hagan la prueba…//….//..
- Yo estoy bien, no te preocupes…//….//
- No llores hijo….//…..//
- ¿Qué le vamos a hacer?, me ha tocado a mi, ¿Qué culpa tiene nadie?...//…//
- Pues gracias a Dios, mejor que me haya tocado a mi antes que a vosotros…//..//
- Bueno ya te llamaré más tarde, un beso hijo.
La hija, que por su proximidad seguramente habría escuchado la conversación completa…
- No lo comprendo, él que está lejos, que no está pasando por todo esto como yo lo estoy pasando, llora, y yo no lloro.
- Y que yo no te vea llorar.- le dijo su madre mirando a sus ojos.
- Si, pero no sabes lo duro que es aguantarse._ respondió la hija al tiempo que agachaba la cabeza y fijaba su mirada en el juego de su móvil que la mantenía entretenida.
- Doña …..- la enfermera asomada a la puerta la llamaba.
-Si, soy yo.- se levantó
-Haga ud. pipí antes de entrar.- señalando la puerta de los servicios.
Soltó el bolso y pasó al excusado.
Al salir, erguida, resuelta como el que acepta su destino sin rechistar, se encaminó a la habitación de al lado donde le esperaba el potro de suplicio.
Yo esperaba con mi padre a que pasasen las dos horas de rigor después de la inyección intravenosa de ese contraste radiactivo que te convierte en un peligro para niños y embarazadas y le hiciesen una la gammagrafía , ósea en este caso.
Por unos momentos olvidé los motivos de mi espera, retumbaban en mi memoria las palabras de aquella escena, de aquella madre.
Hay tantos héroes, tantas heroínas en ese otro mundo tan cercano y tan temido de los Hospitales, de las Salas de Espera, de las Consultas, que no hace falta abrir libros de Historia para saber de ellos.
Esa madre resignada y agradecida de ser ella y no sus hijos la que cargase con la cruz, no creo que la olvide mientras viva. Y mira que he leído y oído de tantos que dieron su vida en aras de la Libertad, de su Patria, de sus Ideales, etc, pero nunca había presenciado esos momentos previos al sacrificio. Esos que aun viendo llegar lo inevitable, lo anunciado, se sigue manteniendo la compostura.Cuando se está dispuesto a desnudarse de este mundo, cogerse del brazo de la muerte, erguidos y con paso firme caminar juntos a la eternidad.
Eso lo vi en aquella mujer.

domingo, 25 de mayo de 2008

La fabula de El Topo y La Serpiente

Erase una vez una serpiente que intentaba resguardarse de los cazadores en una cueva, pero era esta tan pequeña la hoquedad, que la mitad de su cuerpo quedaba fuera, así que tuvo que seguir huyendo hasta encontrar sitio seguro.
Un día que paseaba por el lugar pasó por delante de aquella cueva y volvió a entrar por curiosidad en su interior, encontró un topo que con su esfuerzo había conseguido alargar la cueva un poquito más.
Ya iba a servirle de comida cuando el topo asustado le dijo, "si no me matas, yo agrandaré la cueva para que te sirva de cobijo y te puedas esconder cuando te haga falta", la serpiente recordando lo apurada que se vio la ultima vez, aceptó.
De esta manera ambos se aseguraban su propio futuro, pues el topo estaría seguro de no ser devorado por la serpiente.
Cuando el topo contó lo ocurrido a sus amigos, estos le dijeron que no se fiase de la serpiente, ya que por su carácter traicionero, había devorado anteriormente a otros topos confiados, pero este convencido de la palabra de la serpiente hizo caso omiso de los consejos.
Cada día el topo agrandaba un poquito más el refugio para la serpiente.
A veces el topo paseaba por el campo junto a la serpiente, lo cual extrañaba mucho a sus amigos topos y en repetidas ocasiones volvieron a avisarle de la naturaleza de la serpiente y del peligro que corría con aquella amistad, era inutíl , el topo seguía confiando en la serpiente.
Los amigos del topo seguían desconfiando de la serpiente y de sus intenciones, no veían con claridad aquella extraña asociación, pero cuantos consejos daban al topo, este hacía oídos sordos pensando que aquellos le tenían envidia por tener como aliado tan poderoso animal.
Y así fueron pasando los días y las semanas, y cada día la cueva era un poquito más grande..y más..y más.
Un día el topo llamó a la serpiente, creyó que ya podría entrar completamente en su interior y que no volvería a correr peligro a causa de los humanos, esta fue a la cueva y entró completamente en ella, pero aún así le dijo, "Topo, está bien, pero necesitaría un poquito más ancho el final para poder pasar allí el Invierno cómodamente", el topo aceptó las razones de la serpiente y continuó trabajando.
La serpiente mientras tanto, cuando el topo necesitaba alguna fruta exótica del campo, se la traía en señal de su amistad con el ciego animal.
Y así siguieron pasando los días, el topo trabajando en la cueva, la serpiente proporcionando al topo cuanto necesitaba y este desoyendo los continuos avisos de sus amigos.
El topo fue envejeciendo y cada vez le costaba más seguir agrandando la cueva, hasta que llegó el día en que debido a su edad ya no tenia fuerzas para terminar la tarea, así que llamó a la serpiente y le dijo "Serpiente, lo siento pero ya no tengo las fuerzas de antes y no puedo seguir horadando la tierra, espero que después de tanto tiempo nuestra amistad continúe".
Entonces la serpiente le dijo "no te preocupes amigo Topo, aunque ya no puedas trabajar seguiremos siendo amigos y para que veas que es cierto, acompáñame al fondo de la cueva donde te tengo unas suculentas frutas de regalo"
El topo acompañó a la serpiente hasta el final de la cueva y al llegar, se sorprendió de que estaba vacía, entonces preguntó a la serpiente"¿donde están las frutas?, no hay nada" a lo que la serpiente le respondió," Ya eres viejo, ya no sirves para mis propósitos, así que pronto llegará el Invierno y necesito comida, tu serás mi comida", se acercó lentamente al topo y este asustado rogó por su vida. Le imploraba y recordaba tantos años juntos, tantos paseos, tantas comidas compartidas, pero todo fue inútil.
La serpiente en un rápido movimiento abrió su enorme boca y se lo tragó.

Moraleja: Madera y metal no pueden ser parte de un mismo árbol.

domingo, 18 de mayo de 2008

Un jardín en el asfalto.

Aquella tarde regresábamos a casa como todas las tardes que tenía entrenamiento, del pabellón de deportes de mi ciudad, de la ciudad donde mi hermano y yo habíamos nacido. Dábamos un pequeño rodeo, como siempre, para que mi padre me comprase un helado.

Él llevaba mis patines, mi "stick" de hockey y mi bolsa de deporte, yo con una mano sujetaba la suya y con la otra aguantaba aquel cucurucho haciendo malabares con las bolas de helado que a duras penas se mantenian en su sitio.

El sol ya cansado de la larga jornada apenas ponía mucho interés en seguir calentando las calles y los arboles que nos acompañaban por la acera nos regalaban sus sombras atenuadas por la suave brisa de una tarde de Abril.

Entre bocado y bocado, levantaba mi cabeza y miraba hacia arriba, lo veía alto, muy alto sobre mí y él me devolvía la mirada cosida a una enorme sonrisa.

Íbamos hablando como dos adultos, de sus partidas de mus,( del que era campeón del barrio), del partido recién acabado, del paseo de todos los domingos en bicicleta por el campo.
"Anda más ligerooo, tu madre nos espera, tenemos que ir de compras". Aunque él acomodaba sus pasos a los míos, yo me retrasaba sabiendo que cogido de su mano nunca me quedaría rezagado.
Siempre que iba asido a esa mano fuerte y cálida me sentía orgulloso, hoy era especial, en el partido había marcado dos goles y aunque él era el entrenador de mi equipo, del equipo infantil del pueblo, era imparcial.

Mientras jugueteaba con mi lengua dando formas diferentes al helado, iba pensando que una vez más había podido demostrar a los demás jugadores de mi equipo que si yo jugaba, no era por ser el hijo del entrenador, sino por mi propia valía y me sentía feliz de ver la cara de mi padre al verlo saltar con cada uno me mis goles.

De repente sonó un trueno, cerca, muy cerca de mí, tanto que del susto, un movimiento reflejo encogió mis hombros como un repentino escalofrió, y el helado cayó al suelo.

Miré para arriba y vi como caía, vi como se derrumbaba como una enorme torre de arena, como un roble centenario cercenado por el pie. En la caída, al pasar su cara junta la mía, sus ojos miraban fijos los míos y una sonrisa borrosa le acompañaba.

Con un golpe seco su cuerpo se estrelló contra la acera, como un pájaro alicortado, su mano aun sujetaba la mía.

Todo esparramado, stick, bolsa y patines, todo por el suelo, todo desordenado.

No alcanzaba a comprender que estaba ocurriendo, !!Papá..Papá!!, las lagrimas me invadieron, tirando con las mías intentaba levantarlo.

Llorando con el alma encogida, pedía ayuda desconsolado y al volver la cabeza buscando socorro y amparo, dos hombres corrían... dos encapuchados.

De su cabeza manaba un rio de vida a borbotones, encabritado, y pronto la acera y el asfalto se convirtió en un jardín de amapolas, de rosas rojas y geranios.

Su mirada seguía fija y su sonrisa borrado, seguía sin comprender porqué me hacia aquello, porque me había soltado.

Tiempo, mucho tiempo después, ya de su ausencia cansado, me dijo mi madre un día, entre dolor y llanto, "Hijo, Papá..no va a volver, a Papá....le han matado". "Alguno de los padres de tu amigos o algun Judas amargado, le puso un cruz en la espalda, como a Cristo crucificado".



Fue Txapote, el mismo que a tantos, el mismo que a Miguel Ángel Blanco, él fue el encargado.


Ya basta del silencio de los borregos asustados.

Ya basta del que mata con su silencio inmaculado.

Ya basta de mentiras, de politicos miserables que se atusan el traje para el entierro del desgraciado, de esos que navegan entre dos aguas recalando en la orilla que más engorde su mandato.


¿Quien pondrá cordura?, ¿Quien curará las heridas de esta España desangrada?.

lunes, 12 de mayo de 2008

Grandes Batallas, La Plazuela

Estábamos con las canicas, jugándonos los cromos de futbolistas de aquella temporada.
Como ya habían "espeluchao" a Franci, el cabecilla de nuestra pandilla, a falta de poder seguir jugando porque había perdió hasta las alpargatas del utillero , este, encontró un palo tirado Dios sabe donde, y comenzó a darle el coñazo a los demás gesticulando con el palo a modo de "tizona" estoqueando y destripando a unos y otros.
Yo, pendiente de que el contrario no me hiciese la pirula y alegase que había golpeado mi bola con la suya para sacarme a "Iribar" que era de los más valiosos, no tenia mucha gana de participar en la jarana.
"Juer, Franci, no seas pesao tío y vete ar carajo con el palo", "Illo tate quieto o te doy una hostia", "Franci, ojones con el palo, que me has hecho daño", y así iba de uno a otro dándonos la tabarra, hasta que se" lió er taco".
Había lanzado Ángel su canica con tan buena fortuna que de un "tiro" mandó la canica de otro al extremo opuesto del "llanete", que era una inmensa calva en el empedrado de la calle, y estaba reclamando su justo premio, cuando Franci pintando cabriolas en el aire con su "acero desnudo" invadió el terreno de juego, desperdigando las canicas de todos y poniéndolas en desbandada.
Se acabó el juego, cada canica a su bolsillo y el que encontró otra "espada" se fue en busca del insolente y el que no, a pecho descubierto, también, para hacerle pagar la fechoría.
Aquél que se vio rodeado de sus propios acólitos, mas mosqueaos que un cura en el paro, se defendía repartiendo mandobles a diestro y siniestro, pero viendo la cosa muy negra y sin posible salvación, se le ocurrió una idea, porque solo a Franci se le ocurrían ideas en los momentos decisivos, por algo era el "cabecilla", y dijo "!!Un momento, un momento!! vamos a echarle una guerra a los de la Plazuela Lara", la turba sedienta de venganza se detuvo,"¿Einn?", "¿Y esos que nos han hecho?" preguntó el clásico mucha leyes, " !!Porque no nos dejan jugar al futbol!!, buena razón, nos convenció a todos, "!!Valeee!!", "A por espadas,engaaa" .
Fui a mi casa, tabla de una caja de tomates, y a la calle, al Cantillo, nuestro reino y lugar de concentración, pero..un momento, recordé de anteriores lides, los palos que me llevaba en la mano que aguanta la espada, así que ...un clavo, otro trozo de madera y lista la "cruz de guerra", por algo le pusieron a ese invento "guardamanos".
Espadas más largas, más cortas, más delgadas e incluso "tarugos" como los del "Rey de Bastos", uno, con la tapa redonda de la tinaja de las aceitunas se había improvisado un escudo, otros a falta de pan, sacaron los arcos y flechas de varas de olivo, el más radical, traía consigo su arco y flechas hechas con las varillas de un viejo paraguas, "Illo, ¿tas chalao? ¿que quieres dejar un tío tuertooo?", "Juer, si es que no tengo otra cosaaa", "Deja eso anda, que tás lipollas, te dejo er bastón de mi ágüelo que tá durmiendo, pero ten cuidao con él, otia, que me maja mi madre como se dé cuenta", "Venga vale que no le pasa ná, leshe".

Reunida la tropa con su variopinto armamento, una arenga del "general don Franci" enardeció tanto a los reunidos que apostábamos por quien incrementaría con más rapidez el colegio cardenalicio o quien plantaría más bollos en las cabezas de los enemigos.
Dispuestos ya para partir hacía la gloría, salta una voz desde el pelotón.."¿ Oyeeee...y si no hay nadie en la Plazuela Laraaa?", oño, es verdad, tendría guasa tanto ruido para no cascar ni una nuez. "Yo voy a asomarme a la esquina y si están hago una señal, ¿valeee?", jejeje, el espía, "Valeee, corre, aquí esperamos".

El observador avanzado corría calle abajo por el "Cerrillo Largo", calle que en un extremo estaba "el Cantillo", nuestro irreductible campamento y por el otro desembocaba en la Plazuela Lara, el campamento enemigo, nuestro objetivo y reino de "infieles".

Todos le seguíamos con la mirada mientras se alejaba, impacientes, algunos, los nervios le aflojaban los esfínteres y apartándose unos pasos aliviaban su ansiedad, "Niñoooooo, híjoooooo, ¿porqué no te meas en la puerta tu casaaa, habrase visto la poca vergüenza der niñoo", la vecina.

"Están, mira, la señal", efectivamente, podía comenzar la operación relámpago.

"Tú que tienes escudo, en la primera fila", "Juer, ya tamos"refuñó.

"Todos detrás de mí y sin hacer ruido, cuando lleguemos a la esquina antes de atacar, nos paramos, que no nos vean", "Venga", "Vamos", "Sí, vale”, jeje, todos de acuerdo

Si alguien creyó que aquello iba a ser una maniobra de aproximación ordenada y pulcra, va a apañao, un tropel de piojos descontrolados vociferantes e insubordinados arrollaron al líder quitándole su puesto de vanguardia.
"Jóeeee, hemos dicho en silencio y todos detrás de mí", protestó, "que se van a dar cuenta, oñoo"
Pelotón de "hunos" asomaban escalonadas las cabezas por el ángulo de la esquina observando al enemigo que jugaba confiado un partidillo de futbol entre ellos. Estaban tan ensimismados discutiendo si había sido o no falta, si la sangre de la rodilla del portero era fruto de una mala patada o de uno de los adoquines que sembraban la Plaza, que no se dieron cuenta de lo que se les venia encima.
!!Al ataqueeeee!!, la calle comenzó a vomitar aquel rosario de cafres dispuestos a repartir más palos que el tren de la feria.
Los otros, sorprendidos por el ruido y la avalancha que se les venia encima, giraron la cabeza y al ver la patulea armada, unos optaron por poner adoquines por medio y otros se quedaron petrificados sin saber que hacer.
A los pocos segundos aquello era una maraña de propios y extraños, de empujones, palos, gritos y lamentos.
Me dirigí al primero que estorbaba mi camino, el brazo levantado y la "espada" en alto, dispuesta a partir melones, a medida que me acercaba veía la expresión de sus ojos, su cabeza trataba de parapetarse detrás de sus antebrazos como púgil noqueado, "Este no merece la pena, tá cagao", así que lo deje atrás y seguí a por el próximo. Todo espaldas, una mole me pareció el jefecillo de los otros, nos sobresalía a todos un trecho, tenia sujeto a uno de los nuestros y pugnaba por quitarle el palo pa darle de su propia medicina, viendo que la cosa se le ponía fea y por las ganas con que imploraba el enano insolente, solo se me ocurrió una solución, descargue el mandoble en los costillares del gigante porque más alto no alcanzaba, oño, al otro, lo soltó de inmediato fruto de la impresión y el dolor, pero ahora se revolvió contra mí, y esa era cara de malaleshe y lo demás tonterías.
Ya me veía con menos piños que un arenque y correr, tontería. Por delante de su cara y hasta donde daba de sí mi "Colada" le estuve espantando moscas tanto tiempo como pude, mientras más se acercaba, yo, más reculaba. Se le entornaron los ojos y se echó mano a su espalda, el antes salvado, era ahora mi salvador, un estacazo bien dao entre la oreja y el hombro le hizo desistir de "ajustarme las cuentas". Viendo que uno por un lado y el otro por el reverso le iban a dar más palos que a un pulpo, optó por lo más inteligente en esos casos, "!!Gracias tío!!, "Amos por otrooo".
Los pocos que aguantaron el tipo en la primera embestida, al ver a su "Goliat" corriendo Calzada abajo se les descompuso el animo y "maricón el ultimo".
Resultado de la batalla, nuestros: dos camisas rajadas, tres espadas rotas y el escudo de madera intacto y alguna flecha perdida, el enemigo cautivo y desarmado , leñe esa es otra historia, algunos chichones, dos ojos moraos y unos cuantos de destrozos en la ropa, ahh bueno y aquél que se levantó del suelo con las manos en la cabeza, que no se supo si era chichón o descalabro, más por lo que soltaba por su boquita mientras corría pa su casa, tuvo que ser de todo un poco.
La victoria fue total pero poco tiempo tuvimos de disfrutarla. Ni a una hora llegó cuando un padre con el hijo de la mano, con más vendas que el camillero del Faraón, apareció llamando a la puerta de mi casa.
De nada sirvió el relato épico de aquella gloriosa jornada, ni las justas razones, ni "niños muertos", ni ná de ná, al final, pa mí, que salí perdiendo yo, el culo caliente y el resto del día recluido contando musarañas, ya se encargo mi padre de administrar justicia, leshe.
Al día siguiente en el Cantillo faltaba más gente que de costumbre, lo mío fue un día, pero a otros les duró la condena casi una semana, juer.
"Pa que aprendas a no ser cafre" eah.
Esto solo pospuso la siguiente batalla para unas semanas más tarde, jeje

martes, 29 de abril de 2008

El Gavilán y la Paloma

Había a un tío que estaba como una regaera, amos, con menos tornillos que una esponja y cuando le parecía al primer coche que pasaba cerca de la acera, él se ponía sobre el bordillo de esta , y se arrojaba sobre el vehículo. Así, entre pitos y flautas se sacaba unas perras a costa del incauto conductor o de su Seguro (al principio). Llegó a tener tanta fama de caza- coches que le pusieron por mote” El Gavilán “ , que como er pajarraco caza sus presas en movimiento.
Un día paseando tuve ocasión de contemplar lo refinado de su técnica.
Calle céntrica, semáforo en rojo, coches a punto de parar por el semáforo, el tío en el bordillo, calculando velocidad de aproximación, trayectoria y punto de impacto, un maquina, vamos. Victima, un Renault Clío verde, ya viene..ya viene…!!ahora!!, el Gavilán despliega las alas de la raída chaqueta y vuela por los aires camino del pajarillo verde …jejeje este ya no se me escapa. El tío del Clío, que ve un transeúnte a punto de ser espachurrado por su culpa, da un repentino volantazo a su izda. para alejarse de la acera y su victima.
Como resultado de la maniobra de alejamiento, el Clío casi atravesao en la calle, el Gavilán, en el asfalto cual largo era, brazos y piernas abiertos parecía una calcomanía, la napia en el cogote, la frente magullada y si no perdió algún piño, fue de milagro.
En sus comienzos le sacaba al Seguro del coche algún dinerillo o al conductor porque la cosa no fuese a más, pero es lo malo que tiene la fama, se le acabó el chollo, jaja.
Aquella interceptación fallida le costó la mofa de la concurrencia y casi otro piño por parte de conductor hecho un energúmeno “oño, si yo lo estaba viendo, si ya lo conozco, no es por pillarlo, si lo pillo le den ..(por la retaguardia) es el bollo que te hace en el capó, el tío sinvergüenza”

miércoles, 16 de abril de 2008

Comed....Comded, malditos

La verdad, estaba impaciente, inquieto a medida que se acercaba la fecha, sentía curiosidad por volverlos a ver, por saber de ellos, sobre todo de los que hacia treinta años que perdí su rastro, por saber que derroteros habían tomado sus vidas, si sus expectativas se habían cumplido. Por renovar aquellos pactos de amistad eterna hoy enmohecidos por el paso del tiempo, por llorar con ellos por los ausentes, por esos a los que el destino les "puso los cuernos" y acabaron divorciados de la vida.
Gracias a la ardua labor del clásico que le va la marcha o a ese que le sobra tiempo como para organizar lo inorganizable, al caos, nos reuníamos los compañeros de Promoción, de aquella que hacía treinta años nos conjuramos para vencer el torrente furioso de la Providencia.
Treinta años, leche, dicho así hasta parece..nada, treinta años que terminamos la carrera, treinta años que se iniciaba otra más cruel, la más difícil,.Otra carrera totalmente diferente a aquella donde siempre encontrabas una mano dispuesta a sacarte del pozo de la desesperación, lejos de ese hombro dispuesto a cargar con tu cuerpo inerte, fruto del agotamiento y cercano a la deserción.
En esta hemos tenido que sortear la envida del igual, la negligencia e insensatez del de abajo y las arbitrariedades del de arriba, unas veces con éxito y otras revolcados y con la taleguilla desgarrada.
El primer punto de contacto, el bar del restaurante, primeros momentos de duda, primeros abrazos y primeras decepciones.
Aquel que el pelo le caía a chorros por los cuatro costados de la testa, ahora era un inmenso lago flanqueado por las recién descubiertas orejas. Ay de aquel que se partía los pectorales haciendo flexiones hasta debajo la cama, ahora lucia un pecho descolgado y prominente, culminado por un insultante ombligo. Y ¿que me dices de aquel que se ligaba hasta las taquilleras del cine?, juer, vaya estomago el de su parienta.
Oño, ¿tanto hemos cambiado?, de mí, por aquello de la cortesía, como yo, todos callaban, de lo que pensasen para sus adentros me lo puedo suponer, jaja.
A algunos los reconocía por el característico color de sus ojos, los azules..tienen que ser de fulanito, esos verdes intensos, de menganito, oño, el medio bizco, sutanito y aquel que miraba al mismo tiempo con uno a poniente y el otro al gobierno...el tal.
Creo que es lo único que no cambia con el tiempo, el color de los ojos, cambia todo lo que los rodea, pero el color, el color es el oasis inmune al paso del calendario, gracias a ellos algunos me recordaron, imagino que por el resto hubiese sido imposible.
Pasados los primeros momentos del reconocimiento y calurosos achuchones, alguien gritó aquello de "chicos, maricón el último" señalando a una interminable mesa en el interior del comedor. Plantada de hileras de botellas perfectamente alineadas como fila de penitentes, el variopinto bosque de copas , como arbustos, rodaban los innumerables lagos de platos, los cubiertos parecían legiones de domingueros playeros tumbados al dorado sol de las lámparas. Todo estaba dispuesto y bien dispuesto, solo faltaba que estos amigos desconocidos y olvidados tomasen sus puestos para el combate, se embozarán sus respectivas servilletas y..eah!! al lío.
Tomé asiento después de que lo hiciese el anfitrión, como tá mandao, y para que no me pase como siempre, que se me olvida, saqué del bolsillo del pantalón la jóia cajita de pastillas, Ebastel pa más señas, que se me estaba clavando inmisericorde en la ingle., la pastilla de la condena, la de la perpetúa alergia, y la puse en la mesa.
Es que meses atrás el galeno alergoporculizante me detectó una de esas. Alergia a un japonés que ni conozco, aunque seguramente me lo habré cruzado con su cámara en ristre y que se llama Anisaky, y mira que casualidad, también al perro, joputa bodeguero Pancho, desde que llegó me está matando a disgustos y enfermedades, con lo santo que era mi Collie, Aries.
El comensal de mi izquierda, saca un sobre y lo pone frente a él, también en la mesa. El de mi derecha saca una cajita pequeña de pastillitas diminutas, el de más allá una tira de cápsulas, el siguiente otras efervescentes y así...uno tras otro.
Eché un vistazo a la exposición farmacológica y parecía aquello una reunión de farmacéuticos hambrientos.
Después lo típico, oye ¿para que son esas pastillas?, me preguntan, "pa la joia alergia" ¿y ese sobre?, "para el estomago", "ahhhh" . Giro la cabeza y por inercia..misma pregunta, " para la tensión", "yo también para la tensión" anunciaba otro, cuatro más allá. "Lo mío es migraña" , " yo, lumbalgia", " el corazón, oño", " dolor de espalda" etc....etc...etc, "leñe"me dije, "un poco más y nos vemos todos asando chorizos a la lumbre del tío er tridente".
Terminadas las viandas...comienza el proceso de la destilación de alcoholes. A la tercera o cuarta ronda de coca cola rebajada con escoceses, ginebras y otras yerbas, la olla comienza a destaparse y a brotar las esencias.
!! "Illo, te cambio dos de alergia por una de alopecia"!!, "valeee, pero conste que sales ganando". "Ehhh, Cristóbal, anda pishita, cambiame una de esas azules por un sobrecito pal estomagooo", "¿Que dices, tío?, estas son pa levantar el animooo", "juer, andaaa, que es la única que me faltaaa". "Yo cambio dos para la espalda, por una pa los gases, que tío reventando", "pos te joes, que las tengo repes", !!cachiss!!.
Un mercaillo persa, un tenderete de oportunidades, un puesto del Rastro, todo se compra y se vende, pastillas de colores y supositorios celestes.
Al final como siempre, pagan justos por pecadores, el camarero, simpatizando con la reunión, también pidió, pidió algo pal sudor de pinrreles a cambio de una copa gratis y como siempre hay alguno que se bebe hasta el agua la cisternaaa, no tuvo otra ocurrencia que darle un par de pastillas pal estreñimiento que llevaba pa su jaca torda.
Todos avisados de la jugada y pendientes del pobre desgaciado, cronometrando el tiempo restante para la reacción de los diarreicos, risa contenida y sonrisa forzada poco se hizo esperar.
!!!"Me cago...otia, que me cagooo"!!!,saltó por encima de la barra como una cabra en celo, !!me cago!!..!"me cago"!...."me cagoooo", se perdió escaleras arriba con una mano en el culo aguantando algo abultado.
Al rato regresó, !!!me cagooo, en la mae que parió al gracioso"!!!," a ver quien limpia ahora er water y los últimos escalones", "oño, y lo peor", "¿como le explico lo de los pantalones a la parienta?"
"Ufff, que pesteeeee", recochineo de algún desalmado, "juer, si tá podrio" saltaba otro, "eso ha sido que te ha sentado algo mal", el que lo intentaba arreglar.
Pasadas las horas cuando las estrellas comienzan a bostezar y después de los cantos regionales de rigor, cada mochuelo a su olivo, no sin antes conjurarnos para la próxima dentro de otros treinta años, eso sí, paga el primero que llegue.

viernes, 28 de marzo de 2008

Caños

La primera vez que me espeloté en aquella playa de Caños de la Meca.
Chorro kilómetros, madrugón pa aprovechar el día y allí estábamos.
Miro pa un lado...pa el otro..”aquí, aquí que no nos ve nadie”, nos espelotamos, amontonamos todos la ropa pa que se viera de lejos, no sea que algún gracioso nos mande de vuelta con la hojita de parra, y.. pinganillos fueraaa, maricón el últimoooo, al aguaaaaaaaaa.........plasssssss.
Ya salíamos del primer remojón cuando vimos un tío que, por los goterones de sudor que corrían por su cuerpo serrano, venia corriendo por lo menos de Cádiz. Traía los ojos desencajados, corriendo con una mano en la pisha y la otra braceando como un legionario en la Castellana. Mientras corría, entre dientes decía... "japuta, la perra" ......"japuta, la perra”, " oño, ¿de quien corre el pavo?", me preguntaba.
A lo lejos, venia una chica con un perro, en el perro ni me fijé, pero la dueña, con unas largas trenzas que le caían como un torrente por el pecho, pa mojar sopitas. En seguida con la excusa de acariciar el perrito me acerqué a ella, me agaché y en pelotas como estaba, la joia perra sintió atracción por lo que cuelga, comenzó acercando su hocico, la chica decía "No,Testa ..otra vez no", "no te preocupes, si no hace nada" me decía.
Viendo que la cosa iba a más y que a la perra le había dado por mi "muñeco", disimuladamente me puse en pié, me di la vuelta y "¿pies pa que os quiero?".
Mientras más corría yo , más corría el bicho, no había manera de dejarla atrás. A lo lejos la chica gritaba "!!Testaaaaa!!"..."!!Testaaa"!!, y una leche pa la Testa, estaba obsesioná.
En la mili me decían , "correr en línea recta, es muerte segura" así que comencé a zigzaguear, tampoco se despistaba, subía playa arriba, la perra detrás, apunté para el agua y entré como un torpedo, nadé mar adentro como un condenao, la perra, también.
Menos mal que el agua fría, le calmó el instinto y se dio la vuelta. En esto llegó la dueña, el ángel de la guarda, la cogió entre sus brazos sujetándola, y ya puede respirar tranquilo. Salí del agua sin perder de vista el perrito, me reuní con mis amigos, cogimos la ropa y mientras regresábamos les decía..."Illos, ahora sé porque aquel desesperado decía lo de !!"japuta, la perra"!!